Implementación del TLC con EE. UU.

La designación de Hernando José Gómez como zar de la implementación del TLC con Estados Unidos cae como anillo al dedo.

Su trayectoria y desempeño como jefe negociador del equipo de Colombia en este TLC –del cual hice parte en representación de la agricultura colombiana– le otorgan las credenciales requeridas para este delicado encargo.

Durante la negociación, Hernando José respondía por su contenido técnico, ahora le corresponderá velar por su correcta aplicación.

La implementación del TLC con Estados Unidos es el proceso más complejo de comercio exterior que se conoce actualmente.

A diferencia de Estados Unidos, donde el Congreso aprueba la ley de implementación del TLC y el presidente la sanciona como acto legislativo, en Colombia la aprobación del Congreso y la declaratoria de exequibilidad de la Corte Constitucional se circunscriben al texto del TLC como tratado internacional.

Colombia debe así expedir 58 normas antes de proceder al intercambio de las notas diplomáticas con Estados Unidos, requisito exigido para que el Tratado empiece a regir los destinos económicos de ambas naciones.

De manera posterior es menester perfeccionar 11 disposiciones adicionales para un total de 69 obligaciones distribuidas entre leyes, decretos y resoluciones administrativas, sin contar los compromisos laborales derivados del Plan de Acción acordado por los jefes de Estado en abril del 2011.

De las 69 obligaciones, 23 requieren leyes, 3 de ellas en trámite; las demás se agrupan en 6 actos legislativos diferentes, entre los cuales sobresale el Convenio UPOV-91 de protección de obtenciones vegetales y otras exigencias en propiedad intelectual.

Colombia debe expedir también los decretos reglamentarios que reflejen religiosamente lo acordado en acceso a mercados –agrícolas e industriales–, uno de los aspectos medulares de mayor trascendencia en la negociación con Estados Unidos; allí se definen las reglas de juego de comercio exterior entre los dos países durante la vida del tratado.

Ahora bien, es forzoso reconocer que si bien el TLC con EE. UU. no es el primero que Colombia implementa -aunque sí el más notable-, este proceso muestra su talón de Aquiles.

Al desmenuzar las experiencias nacionales en el perfeccionamiento de otros acuerdos comerciales, campean los obstáculos en la aplicación del método de administración –primer llegado, primer servido– de los contingentes arancelarios de importación.

Colombia no puede replicar lo ocurrido en la ejecución de los compromisos de los TLC con Chile (2009), México (2011), EFTA-Suiza (2011) y Canadá (2011), donde se incorporaron las desgravaciones arancelarias en aduanas sin la expedición previa de todos los decretos reglamentarios, incluidos los contingentes arancelarios y la salvaguardia automática para la agricultura.

La prioridad con Estados Unidos debe ser la implementación expedita, precisa y rigurosa de lo negociado.
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POR ANDRES ESPINOSA FENWARD
FUENTE PORTAFOLIO.CO | 8:05 p.m | 17 de Enero del 2012